Biografía del Gran Maestro Ed Parker
Edmund "Ed" Kealoha Parker (19 de marzo de 1931 - 15 de diciembre de 1990) fue un influyente maestro de artes marciales estadounidense, reconocido mundialmente como el "Padre del Kenpo Americano". Nacido en Honolulu, Hawái, Parker comenzó su incursión en las artes marciales a una edad temprana, iniciándose en el judo y posteriormente en el boxeo. Sin embargo, su encuentro definitorio con las artes marciales se produjo cuando fue introducido al Kenpo Karate por Frank Chow y más tarde continuó su formación con William Kwai Sun Chow, quien tuvo un impacto significativo en su desarrollo.
Tras mudarse a los Estados Unidos continentales para asistir a la Universidad Brigham Young en Utah, Parker comenzó a enseñar el arte del Kenpo. Con el tiempo, adaptó y expandió lo que había aprendido, integrando principios científicos y conceptos lógicos para crear un sistema de defensa personal dinámico y práctico. Este sistema evolucionado, conocido como Kenpo Americano, se caracteriza por su fluidez, velocidad y la aplicación de múltiples golpes en rápida sucesión. Parker abrió su primer estudio profesional en Pasadena, California, en 1956, sentando las bases para la expansión de su arte.
Parker no solo fue un innovador en las técnicas marciales, sino también un prolífico autor y un carismático promotor. Fundó la Asociación Internacional de Kenpo Karate (IKKA) y organizó los prestigiosos Campeonatos Internacionales de Karate de Long Beach (IKC) en 1964, un evento que se convirtió en una plataforma crucial para muchos artistas marciales de renombre, incluyendo a Bruce Lee. Entre sus alumnos más famosos se encuentra Elvis Presley, quien se convirtió en un dedicado practicante y amigo cercano.
El legado de Ed Parker trasciende su muerte en 1990. Su sistema de Kenpo Americano continúa siendo practicado por miles de personas en todo el mundo, y sus contribuciones a las artes marciales modernas son ampliamente reconocidas. A través de sus enseñanzas, libros y la vasta red de instructores que formó, el Maestro Parker dejó una huella imborrable, enfatizando la importancia de la adaptabilidad, la lógica y la continua evolución en el camino marcial.